Qué hacer si te demandan por daños morales
Qué hacer si te demandan por daños morales: pasos clave, plazos, pruebas, defensa, indemnización y costes para responder con seguridad.
Índice
- Resumen rápido: primeros pasos
- Qué son los daños morales
- Cuándo te pueden demandar y por qué
- Plazos, cuantía y tribunales competentes
- Qué hacer al recibir la demanda
- Estrategias de defensa efectivas
- Pruebas y peritajes psicológicos
- Cálculo de la indemnización
- Acuerdos, rectificaciones y MASC
- Costas, riesgos y efectos de la sentencia
- Preguntas frecuentes
Resumen rápido: primeros pasos
Recibir una demanda por daños morales genera inquietud, pero actuar con método reduce riesgos. Lo esencial: leer íntegramente la demanda y sus anexos, anotar la fecha de notificación (de ella dependerán los plazos), y contactar con un profesional para preparar la contestación. Paralelamente, conviene recopilar toda la documentación útil: correos, mensajes, publicaciones, testigos, informes previos y cualquier elemento que explique el contexto de los hechos.
Los daños morales se reclaman por la lesión de bienes inmateriales (honor, intimidad, reputación, sufrimiento psíquico). La parte actora debe acreditar el hecho lesivo, su imputación al demandado y el nexo con el perjuicio reclamado. Tu defensa buscará romper alguno de estos eslabones: inexistencia de ilicitud, ejercicio legítimo de un derecho (por ejemplo, libertad de expresión), falta de causalidad, exceso en la cuantía solicitada o inexistencia de daño.
- Guarda el sobre o acuse: prueba la fecha de notificación.
- No contactes de forma impulsiva con la otra parte ni publiques respuestas en redes.
- Haz un inventario de pruebas y potenciales testigos.
- Calcula costes y valora vías de acuerdo temprano si procede.
Qué son los daños morales
Por “daño moral” se entiende la afectación de un interés no patrimonial: angustia, sufrimiento, pérdida de prestigio o reputación, intromisión en la vida privada, vulneración del honor o la propia imagen. No es un daño “invisible”: debe poder describirse y acreditarse a través de indicios, documentos, testificales o peritajes. A diferencia del daño material (por ejemplo, una factura de reparación), su cuantificación no se apoya en importes objetivos, lo que eleva la importancia del razonamiento jurídico y la prueba.
Suelen invocarse en conflictos de honor y reputación (difamación, calumnias, injurias), intimidad e imagen (publicación no consentida de datos o fotos), acoso (laboral o en entornos digitales), y responsabilidad civil extracontractual por comportamientos que, aun sin dañar bienes materiales, generan un perjuicio moral relevante. La clave está en distinguir el mero malestar de una lesión jurídicamente relevante.
Para que prospere una demanda por daños morales, el relato de hechos debe mostrar: (i) conducta antijurídica o abusiva; (ii) atribución al demandado; (iii) daño cierto y (iv) relación causal. Tu defensa discutirá alguno de estos puntos o aportará causas de justificación (interés público, veracidad, diligencia en la comprobación de hechos, consentimiento).
Cuándo te pueden demandar y por qué
La demanda puede fundarse en publicaciones en redes, correos masivos, comunicados empresariales, quejas ante terceros, comentarios en reseñas, discursos públicos o actos en el ámbito laboral o vecinal. En todos los supuestos, el demandante intentará demostrar que tu conducta traspasó límites: insultos, imputación falsa de delitos, difusión de datos privados sin consentimiento, humillaciones reiteradas o señalamientos que dañen la reputación.
No toda crítica o opinión genera responsabilidad: la libertad de expresión y de información amparan opiniones aun molestas, y la información veraz sobre asuntos de interés público goza de protección reforzada. El problema surge cuando se presenta como hechos lo que son juicios de valor injuriosos, cuando hay animus injuriandi o cuando se revela información personal irrelevante que vulnera la intimidad. Tu estrategia girará en torno a contextualizar el mensaje, demostrar su veracidad o su carácter de juicio de valor protegido, y acreditar la proporcionalidad de tu actuación.
- Redes sociales: publicaciones, hilos, historias, comentarios.
- Entornos laborales: correos corporativos, circulares, grupos internos.
- Ámbito vecinal o escolar: comunicados a comunidades o chats de padres.
- Prensa y blogs: entrevistas, artículos de opinión, reseñas.
Plazos, cuantía y tribunales competentes
La viabilidad del caso depende también de plazos y de la cuantía reclamada. En general, la acción resarcitoria por responsabilidad civil se somete a plazos de prescripción que comienzan a contarse desde que el afectado pudo ejercitarla. Asimismo, la cuantía marcará el tipo de procedimiento (verbal u ordinario) y, por tanto, las exigencias procesales y los costes potenciales. El tribunal competente suele fijarse por el domicilio del demandado o el lugar del hecho lesivo; en materia de derechos fundamentales, existen reglas específicas.
En la práctica, la primera decisión estratégica es valorar si la reclamación debería ventilarse por la vía de protección del honor, intimidad o imagen, o por responsabilidad civil general. Esta elección condiciona la carga de la prueba, los estándares de ponderación con libertades informativas y los criterios de cuantificación. Tu contestación deberá invocar la normativa y jurisprudencia aplicable, subrayando lagunas probatorias del actor o proponiendo una cuantía alternativa mínima o incluso la desestimación íntegra.
Anticípate: revisa si la acción está prescrita, si la demanda carece de concreción (hechos genéricos o no fechados), o si existe litispendencia o cosa juzgada por pleitos previos.
Qué hacer al recibir la demanda
Tras la notificación, anota la fecha exacta y verifica el plazo para contestar. Reúne todos los documentos que mencionen los hechos: capturas con URL y fecha, metadatos si es posible, correos, mensajes, publicaciones originales (no solo reenviadas), y prepara una cronología detallada. Evita borrar contenido: podría interpretarse en tu contra. Si procede, guarda una copia certificada de publicaciones mediante herramientas de constancia.
Con tu abogado, define el relato alternativo: contexto, finalidad del mensaje, destinatarios, tono, medidas adoptadas para contrastar información y responder a eventuales rectificaciones. Identifica testigos que puedan acreditar el ambiente, la veracidad o la falta de intencionalidad lesiva. Valora solicitar medidas de prueba anticipada o diligencias preliminares si la actora oculta piezas clave (por ejemplo, partes de un hilo).
- Checklist: cronología, pruebas, testigos, posibles peritajes.
- Revisión de la cuantía y de la petición concreta (disculpas públicas, retirada de contenidos, indemnización).
- Explorar propuestas de acuerdo o rectificación que reduzcan riesgo económico.
Estrategias de defensa efectivas
Una defensa sólida integra argumentos fácticos y jurídicos. Entre los más habituales: veracidad o diligencia en la obtención de la información (si se trata de informaciones de interés público), proporcionalidad del lenguaje empleado, ausencia de intención de injuriar, y contextualización (respuestas a un conflicto previo, tono coloquial de una red social, ironía). Cuando la demanda se basa en publicaciones fragmentadas, exige su lectura completa y el hilo original para evitar sesgos.
También es frecuente invocar la falta de nexo causal entre la publicación y el supuesto perjuicio (por ejemplo, reputación ya dañada por hechos noticiosos ajenos a ti) o la inexistencia de daño demostrable. Si la parte actora exagera la cuantía, ofrece una alternativa razonada basada en criterios objetivos (difusión real, duración, público alcanzado, retractación espontánea, rectificación). En ocasiones, la mejor estrategia es proponer soluciones no dinerarias (rectificación, retirada, disculpa proporcional) que satisfagan el interés legítimo del actor y eviten condenas en costas.
- Ataca la concreción de los hechos y la autoría (¿eres realmente el titular de esa cuenta?).
- Acredita la intención legítima (informar, alertar, opinar) y la veracidad o la diligencia.
- Minimiza difusión y persistencia (alcance limitado, retirada rápida, respuesta responsable).
Pruebas y peritajes psicológicos
La reclamación por daños morales admite múltiples medios de prueba: documental (capturas con enlace y fecha), testifical (personas que acrediten la difusión o el impacto), pericial (psicológica para el daño, informática para autenticidad de publicaciones, y de reputación/alcance para medir difusión). Una pericial psicológica bien fundada puede sostener la existencia de ansiedad, estrés o afectación emocional, pero exige metodología y coherencia. Tu defensa puede impugnarla por sesgos, falta de base empírica o ausencia de relación causal directa.
En el entorno digital, es crucial garantizar la integridad de las capturas y la trazabilidad del contenido: enlaza a la URL, añade fecha y hora, usa archivado y certificación si es posible. Para publicaciones en redes, solicita datos de alcance o insights cuando la actora afirme una difusión masiva sin soporte. Si el actor invoca aislamiento social o pérdidas económicas, pide pruebas objetivas (bajas médicas, cancelaciones de contratos, métricas) y confronta causas alternativas.
Cálculo de la indemnización
No existe una tarifa fija para el daño moral. Los tribunales ponderan elementos como la gravedad de la lesión, difusión y tiempo de exposición, persistencia del contenido, posición pública de la víctima, conducta del demandado (colaboración, rectificación, disculpas), y existencia de lucro o intención de causar daño. En función de ello, la cuantía puede oscilar ampliamente. Tu objetivo es anclar la discusión en datos: métricas reales de alcance, cronología de retirada, prueba del tono y del contexto.
Una línea defensiva eficaz es proponer medidas de reparación no dinerarias (rectificación, disculpa pública proporcional, derecho de réplica) y, si procede, una suma moderada que evite el riesgo de condena mayor y de costas. Si la actora pretende cifras desorbitadas, destaca la ausencia de parámetros objetivos y argumenta con casos comparables, difusión limitada y el efecto mitigador de las actuaciones posteriores.
Recopila pruebas de alcance (impresiones, vistas, seguidores reales), de retirada (fecha/hora) y de contexto (hilo completo). Estas piezas suelen reducir la cuantía pretendida.
Acuerdos, rectificaciones y MASC
Antes y durante el proceso puedes explorar métodos adecuados de solución de controversias (negociación, mediación) y fórmulas de cierre práctico: retirada del contenido controvertido, publicación de una rectificación proporcionada o una disculpa ajustada al perjuicio real. Para el demandado, estas vías reducen la incertidumbre, atenúan riesgos de costas y preservan relaciones personales o profesionales. Además, una propuesta temprana y razonable puede visualizarse ante el tribunal como buena fe procesal.
Si te planteas un acuerdo, fija con claridad: (i) hechos a los que se refiere, (ii) contenido concreto de la rectificación o disculpa, (iii) plazos y formato de publicación, (iv) confidencialidad y (v) renuncia a acciones. Evita redacciones ambiguas que reabran el conflicto. Si no hay avenencia, mantén la puerta a una transacción parcial (por ejemplo, solo retirada del post) para acotar la litis.
Costas, riesgos y efectos de la sentencia
El riesgo económico principal, más allá de la indemnización, es la condena en costas si tu oposición es desestimada de forma sustancial. Por ello, toda estrategia debe incluir un análisis coste/beneficio: fortaleza probatoria del actor, posibilidades reales de estimación parcial, actitud hacia un acuerdo y solvencia para afrontar un eventual pronunciamiento desfavorable. Un fallo estimatorio puede obligarte a indemnizar, retirar contenidos, publicar rectificaciones y abstenerte de nuevas conductas lesivas.
Para mitigar riesgos, es clave diseñar una contestación sólida, trabajar pruebas de alcance y contexto, y demostrar cooperación para reparar el daño si ha existido. La estimación parcial suele modular las costas; la desestimación total del actor puede permitir solicitar su imposición a la parte contraria. Tras sentencia, valora recursos, cumplimiento voluntario y, si procede, acuerdos de ejecución que eviten incidentes y sobrecostes.
- Evalúa escenarios: desestimación, estimación parcial o total.
- Planifica el impacto reputacional y comunicativo del proceso.
- Documenta tu buena fe: retiradas, disculpas, rectificaciones.
Preguntas frecuentes
¿Debo responder públicamente en redes si me demandan por un post? No es aconsejable. Cualquier nuevo contenido puede agravar el conflicto y generar más difusión. Lo prudente es retirar o desindexar lo controvertido si procede y centrarte en la defensa procesal.
¿Cómo se demuestra un daño moral? Mediante un conjunto de indicios: testigos, documentación, alcance de publicaciones, informes psicológicos, historial de eventos y conducta posterior del demandado. No basta con alegar malestar: debe acreditarse la lesión y su nexo con el hecho imputado.
¿Puedo defenderme alegando libertad de expresión? Sí, cuando se trate de opiniones o informaciones de interés público. Habrá que ponderar veracidad, relevancia, tono y proporcionalidad. La crítica es lícita; el insulto gratuito o la imputación falsa de hechos delictivos no lo es.
¿Qué pasa si la cuantía reclamada es desproporcionada? Puedes impugnarla con criterios objetivos (difusión real, duración, retractación) y proponer, si procede, medidas no dinerarias o una suma moderada. La falta de pruebas de alcance suele reducir notablemente las pretensiones.
¿Y si la demanda llega fuera de plazo? La prescripción es una defensa clave. Revisa la fecha de publicación o de conocimiento del hecho y plantea la excepción en tu contestación si procede.
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